Testimonios

Año Nuevo, Nuevas Conexiones con Nuestra Senora de Lourdes

por Luisa Varona

January, 2019

“Somos una familia parroquial y veo esto como una relación permanente. Nuestra Señora no es una persona a quien se visita. Es un miembro de la familia y estamos trabajando juntos”.
- Mons. Schwanger

Mientras nos sentamos en Misa cada domingo, escuchamos atentamente a nuestros sacerdotes mientras dan palabras y mensajes a nuestra fiel familia católica a través del nacimiento de nuestro Señor Jesucristo y su último sacrificio por nuestra salvación. Cada uno de nosotros nos acercamos a la parroquia Nuestra Señora de Lourdes con un mundo de pensamientos, oraciones, miedos, preocupaciones, pero también con agradecimientos y gozo. Nos sentamos en estos bancos esperando por una señal directa desde arriba que nos diga que estamos en el camino correcto o que nos estamos conduciendo de acuerdo a nuestra fe y a la voluntad de Dios. Buscamos conexión con el cielo y con fe renovada. Y mientras escuchamos atentamente la homilía, nuestros líderes de la iglesia esperan esa misma conexión, que ellos representen justamente la Palabra de Dios y alcancen cada uno de nuestros corazones para que nosotros no solamente crezcamos en fe sino también en comunidad. Es con eso en mente que comparto mi conversación con nuestro Mons. Kenneth Schwanger mientras reflexionamos en nuestro peregrinaje como Hospitalite de Miami en junio este año pasado y las gracias que nuestra Señora ha dado a su vida y en consecuencia a nuestra familia parroquial.

Mientras nos sentamos y conversamos en la terraza este mes pasado, les confieso que estaba preocupada de por dónde comenzar y qué preguntar. Tenía tantas preguntas y habiendo tenido el privilegio de viajar con Monseñor a Lourdes, tenía una pregunta muy especifica acerca de un momento especial que compartimos como peregrinos y voluntarios que nos movió profundamente. Entonces algo que Monseñor dijo me tranquilizó, porque me recordó que todos luchamos con conexión. Simplemente compartiendo que siempre ha orado para desarrollar una relación mas cercana con Maria, recordé que todos estamos buscando, ya sea que seamos estudiosos, líderes católicos o parroquianos, Dios está esperando que nosotros lo busquemos. Cuando le pedí a Monseñor que compartiera cómo comenzó su conexión especial con Nuestra Madre, él comenzó contándome de su propia querida madre y su fe constante e impresión en su propia formación y cómo cuando ella falleció él se quedó con una pequeña estatua de la Inmaculada Concepcion que era de ella. Esto es algo que he aprendido muchas veces, ya sea el Papa Juan Pablo II, S. Maximiliano Kolbe o nuestro propio Monseñor, nuestras madres son las primeras en inculcar la fe y la devoción a nuestra Santísima Madre. Ellas son las que se dan cuenta de inmediato que si ellas faltan es María quien nos guiará el resto del camino. Más adelante Monseñor explicó que como párroco de S. Jerome él “apreciaba a María”, pero realmente no tenía una relación estrecha con ella hasta que fue transferido a nuestra parroquia meses después de que su madre falleciera. Fue entonces que él empezó a explorar mas de cerca a María. Como él mismo explica “siempre le presto atención al patrón de la parroquia asignada a mí”. Ya que esta fue Nuestra Señora de Lourdes, era tiempo de ahondar en su vida y significado para nuestra Iglesia Católica. Y así, durante su segundo año en la parroquia Los Voluntarios de Norteamérica trajeron la peregrinación Virtual a Lourdes; y hubo una Misa de Sanación ¡que terminó a la 1:00 am! Todos se quedaron hasta tarde y él estaba conmovido e impresionado. Ese año, cinco parroquianos viajaron con los Voluntarios de Norteamérica al santuario de Nuestra Señora de Lourdes en Francia como representantes de nuestra parroquia para ver cómo podíamos estar más conectados a su trabajo. Él había ido como sacerdote joven en 1999 cuando se embarcó en el camino espiritual de Santiago de Compostela desde Lourdes. Esta caminata rigurosa a través de los Pirineos hacia Portugal le reveló cuán difícil es ser santo y sentir la presencia de Dios cuando se está con dolor o sufrimiento. Con esto explicó que la sanación física nos lleva a la sanación psicológica y espiritual que fue su primera impresión en Lourdes.

Es a través del proceso de sanación que Dios nivela y suaviza nuestros ásperos caminos. “Cuando buscamos sanación espiritual y física en Lourdes, María está ‘llenando los valles y bajando las montañas’ de nuestras vidas. Puede que estés ayudando a alguien en una silla de ruedas, pero la verdad es que todos necesitamos sanación y a través de la intercesión de María la recibimos allí de una forma poderosa”. Aquella primera vez en Lourdes, él no sintió que podía bañarse en las piscinas porque “no estaba enfermo”. Sin embargo, cuando aquel primer grupo llegó a Miami y compartió sus experiencias, él prometió volver. Así que, en 2012, dos años después de la muerte de su madre y habiendo sido asignado a nuestra parroquia, el volvió esta vez como voluntario por primera vez. Se sorprendió por la intimidad y el gozo de servir. En particular, recuerda sirviendo en las piscinas para familias con un equipo de hombres mayores franceses, maravillado del cuidado y atención con que cada familia fue atendida en su respectivo idioma. Esto le conmovió, viendo qué generoso y presente fueron los servidores después de tan largo día. Y esto me llevó a la pregunta que estaba esperando hacer desde nuestra visita cuando él estaba celebrando una Misa íntima con nuestro grupo y se conmovió tanto que tuvo que pausar. Todos estábamos tan conmovidos y nos preguntábamos qué lo hizo llorar ese día. Él sonrió a mi pregunta y compartió que no llora de dolor, sino cuando ve algo tan hermoso que lo emociona. En Lourdes ha estado emocionado por tanta belleza en mas de una ocasión. “Estando ahí uno es testigo de una expresión de fe hermosa y es poderoso verlo. Es fe en acción de todas partes del mundo”. Por esta razón, cuando nos reunimos como Hospitalite de Miami por primera vez para celebrar Misa en Lourdes este pasado Junio, Monseñor fue vencido por las lagrimas en el altar. Se conmovió al ver la belleza de verla a Ella al trabajar a través de nosotros y ver cómo sus oraciones fueron contestadas de una manera tan gozosa. El vio su propio camino comenzar al despedir a su propia madre y después ser abrazado completamente por su Madre celestial, quien continúa guiándolo y ahora a nosotros. Su oración fue contestada y transformada para acercarnos a todos como comunidad. Y fue impresionante ver el trabajo de nuestra Santísima Madre.

Así, mientras comenzamos este nuevo año, Monseñor quisiera continuar creciendo en esta saludable relación que ofrece tanto a nuestra comunidad. Ahora celebrando nueve años en OLOL, su conexión a María ha ofrecido cinco maravillosas oportunidades de servir con ella al santuario y la formación del Hospitalite de Miami que trae la experiencia de Lourdes a nuestra comunidad y la Arquidiócesis a través de las procesiones del Rosario y la Misa de Sanación. El peregrinaje es mucho mayor que un viaje. Ahora, el reto es encontrar suficiente lugar en el avión para todos los que quieran ir, manteniendo todo asequible. “Yo veo la Hospitalite creciendo e incluyendo personas de toda la Arquidiócesis. Nos pertenece y es un llamado al servicio por siempre. Todos debemos dar nuestro “sí” a la Santísima Virgen”.